Supongo que a todo el mundo le suena el nombre, Candem es una especie de zona/mercadillo muy famosa de Londres. Allí se puede encontrar infinidad de tiendas a ambos lados de la calle, y en medio muchos puestos más o menos hippies, de ropa, discos, de todo! Vamos, que he leído que hasta setas alucinógenas se pueden comprar. XD
No sé mucho del mercado, pues evidentemente (todavía) no he estado allí, pero sí he leído cosas. He leído por ejemplo que si vas, cuenta con pasar el día allí, porque tiene cientos de puestos, con muchísimas cosas para ver, y es imposible vérselo todo en medio día. Hay lugares donde hacer tatuajes, piercings, etc. Sitios para comer algo (evidentemente para todo el día pateando hay que nutrirse para no caer desmayado... aunque creo que si me desmayo no llegaría al suelo, viendo la cantidad de gente que hay!!)
El mercadillo de Candem está formado por 6 mercadillos: Candem Stables, Candem Lock, Candem Canal , Candem Buck Street, Main Streets y el de Inverness Street.
Como decía, allí también se puede comer, hay puestos por la calle con todo tipo de comida: india, china, al parecer español (o_o), lo típicamente inglés (fish&chips), comida indonesia... vamos, que mejor llevarse un Almax o algo para después.
Abre los siete días de la semana, acceder es gratis (aunque comprar no XD)
Personalmente, me pierde ver cosas extrañas y frikadas varias, así que creo que me gustará porque me encanta ver cosas curiosas y seguramente éste será una especie de paraíso del consumismo para mí.
A veces me llegan correos en cadena de lo más surrealista: vídeos chistosos, campañas anti-cosas, spam, de todo... pero a veces llegan cosas que no sé si me hacen reír o llorar. Me explico: un día de estos, me llegó un correo de un tío que no conozco ni sé como consiguió mi dirección (supongo que no es muy difícil conseguirla, por ahí andará), que se titulada algo así como, ya sabéis, lo típico: "Re: Rw: Re: 10 cosas que Dios no te preguntaría"
Y el texto, aparte de como decenas de direcciones de email de gente que no conozco, era éste:
1-Dios no te preguntara que modelo de auto usabas; te preguntara a cuanta gente llevaste. 2-Dios no te preguntara los metros cuadrados de tu casa; te preguntara a cuanta gente recibiste en ella. 3-Dios no te preguntara la marca de ropa en tu closet; te preguntara a cuantos ayudaste a vestirse. 4-Dios no te preguntara que tan alto era tu sueldo; te preguntara si lo ganabas limpiamente. 5-Dios no te preguntara cual era tu titulo; te preguntara si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad. 6-Dios no te preguntara cuantos amigos tenias; te preguntara cuanta gente te consideraba su amigo. 7-Dios no te preguntara en que vecindario vivias; te preguntara como tratabas a tus vecinos. 8-Dios no te preguntara por el color de tu piel; te preguntara por la pureza de tu interior. 9-Dios no te preguntara por que tardaste tanto en buscar la salvacion; te llevara con amor a su casa en el cielo y no a las puertas del infierno. 10-Dios no te preguntara a cuantas personas compartiste este mensaje; simplemente te preguntara si te dio vergüenza hacerlo..... Jesucristo dijo: ' Si tu me niegas frente de tus amigos, Yo te voy a negar frente a mi Padre'
Anda... te animo a compartirlo con los demas.... reporta este mensaje con el titulo 10 cosas que Dios no te preguntara
Aparte de que la fuente Comic Sans no es una buena idea ponerla tan grande ni fuera de entornos creativos como imágenes o fotomontajes, pues queda muy poco seria y es bastante fea, y que el tamaño me daña la vista, y que las faltas de ortografía y sintaxis me la dañan mucho más (deben ser manías de la edad, yo qué sé XD), yo sólo tendría una pregunta para dios y para el tal yahir rodriguez que me envía el correo.
11. Sonia no te preguntará de donde has sacado su dirección de correo ni de qué la conocesTe preguntará por qué envías estas mierdas (¿afán evangelizador?)
Quien me conoce un poco sabe el asco que me dan estas cosas, lo falso que me suena todo esto, y aún en el caso de que creyera en algún dios, ¿sería en el suyo? Seguramente no. ¿Y por qué? Porque he crecido en medio de todo eso, he mamado religión desde la cuna, pasando por el colegio y terminando en el instituto. No digo que sea el caso de todos los que tienen una educación religiosa, pero a mí después de todo eso el simple concepto de religión que tanto me hicieron estudiar y conocer, y el concepto de creer en algo superior a todos nosotros que tiene una función de mera observación desde su supuesta altura sobre todo y todos, me produjo un asco y un rechazo terribles, que pronto se transformaron en indiferencia.
Y por eso, porque paso de todos esos temas, aunque respeto que cualquiera crea lo que quiera creer (¿quieres creer en dios? vale ¿quieres creer en enanitos verdes que nos llevarán a galaxias lejanas? vale ¿quieres creer en...? me da lo mismo, cree lo que te dé la gana), no puedo sentirme neutral cuando ocurren cosas como ésta, en las que la, por desgracia, cuasitodopoderosa iglesia romana y apostólica, pretende influir en la opinión pública para que las calles se llenen de pancarteros atípicos, de esos que hacen manifestaciones a favor de la familia y votan al partido que todos sabemos. El único milagro que hace la iglesia, y dios indirectamente, es ése, hacer que gente así se manifieste, de lo más divertido.
Pero como decía, estas campañas, aunque legítimas como cualquier otra o como cualquier anuncio comercial, hacen que una mala hostia antigua se me remueva en el estómago. Porque no es justo, no es justo y no tienen derecho. No es justo porque en cierto modo están denostando la protección de los animales en nuestro país, tirando de las orejas a los españolitos que, al parecer, somos malos malísimos porque dejamos que el gobierno haga leyes para que los supuestos del aborto sean más permisivos, y por lo tanto, estamos más preocupados por proteger al lince ibérico que a los niños que están por llegar. Primero, no está bien mezclar el tocino con la velocidad. Segundo, ellos no tienen derecho a imponer sus opiniones sobre las de la sociedad, y creo que esto es algo así como un grito desesperado más por imponer sobre todos, la opinión de unos pocos. ¿Va a extinguirse la especie humana como se está extinguiendo el lince ibérico, si tenemos que seguir su estúpido razonamiento? Pues no, la población de España por ejemplo crece que da gusto desde hace años. Pero no quiero meterme ahora a opinar sobre el aborto o sobre si estoy a favor o en contra (en tanto en cuanto estar a favor no implica que desee que todas las mujeres se pongan a abortar como locas, que es lo que parece que representan este tipo de leyes para la "santa madre iglesia"), porque me llevaría un montón de rato y no merece la pena.
Sólo voy a decir que prefiero que la iglesia haga este tipo de campañas, mucho más coherentes con su modo de actuar y de vivir. Ésta sí es una campaña honesta de la iglesia, y no que el papa vaya por ahí diciendo que usar condón es malo para los negritos del África. Pedir dinero para enriquecerse creo que se les da mejor que librar justas morales como la que he mencionado.
A lo cual, mi respuesta es simple. Haced lo que yo y estos parásitos se bajarán un poco de la parra en la que están subidos.
Esta semana que viene hay que trabajar, o al menos a mí me toca pringar hasta el jueves a la una del mediodía. Pero el viernes nos vamos a ir a hacer deportes de aventura!!
Así que el viernes en sí, tendremos que llegar al sitio, en el coño de dios más o menos, a tres horas de viaje desde aquí.
Pero cuando lleguemos, podremos comer, dejar las cosas en la habitación, comer y por la tarde tenemos un paseíto a caballo por la montaña. Vale que no es muy aventurero, pero a mí me hacía ilusión, jeje.
Al día siguiente, empezamos a las once y media o así con la sesión de rafting, y como Carlos ya ha hecho una vez, no me da nada de miedo (miento, un poco sí). Una foto de la misma empresa con la que vamos nosotros.
Estaremos un buen rato haciendo rafting, que dicen que cansa un montón.
Pero tenemos la noche para dormir, porque al día siguiente, a las 9 de la mañana concretamente, iremos a hacer escalada si todo va según lo previsto.
Así que, tras ese domingo glorioso, nos iremos a dormir, supongo que medio muertos de cansancio, agarraremos la cama y dormiremos como si lo fuesen a prohibir.
De momento no puedo explayarme mucho, por el sencillo motivo de que aún no hemos hecho nada de eso, pero cuando volvamos ya daré la brasa.
Al final me ha pillado el toro con esta práctica de ETC, quien lea esto no sabe de qué hablo pero yo sí... podría intentar arreglarlo un poco hoy hasta las doce de la noche, pero paso porque estoy mentalmente exhausta después de esta semana. Trabajar es necesario, sí, y todo eso, y tal y cual, pero llevo sin tener un puto día festivo/puente/similares desde enero, y ya puede conmigo. Estoy hasta los cojones y necesito un descanso, supongo que como todos los que llevamos desde enero sin parar al pie del cañón. Como factor agravante, esta semana fue la primera en mi nuevo departamento, donde cada día es una aventura sin igual y no tengo una función clara asignada. Pero, como dicen tantas veces cada día, es una suerte tener trabajo, así que estoy casi hasta contenta cuando me dejan hacer cosas más complicadas. Es más, ayer mi jefe me preguntó qué tal me iba, es muy buen tío, nunca me lo habría imaginado.
Y ahora mismo sólo puedo definir mi estado de ánimo como de cansancio y alivio, un cansancio por motivos obvios, y alivio porque mañana por fin podré dormir, dormir y dormir, y hacer las frikadas que me gusta hacer.
Así que, por mi derecho a un descanso justo y merecido, paso de la práctica, la próxima me la prepararé mejor, y ahora voy a dar una vuelta por el Facebook, a colgar quizás otra entrada de blog y a traducir un cachillo de Matheson, ea!
Hola, Viejo. Así te he llamado siempre, por aquello que decía Bugs Bunny cuando lo veíamos de críos, cuando había tan poco de qué preocuparse y las tardes discurrían entre horas de clase y salir corriendo a las cinco y media y bocadillos mientras veíamos los dibujos en la tele. Tú también me has llamado siempre vieja a mí. Cómo cambian las cosas ¿eh? Cómo el mundo parece desmontarse y volver a hacerse de nuevo a nuestro alrededor, cómo parece que todo cambia casi tanto como nosotros mismos…
Ya ha pasado mucho tiempo desde que íbamos juntos al colegio, los años vuelan y casi todo desaparece aunque no queramos o desaparece porque nosotros queremos, pero nuestra amistad siempre ha aguantado a pesar de todo ¿eh? Casi puedo verte todavía cuando nuestras madres se presentaron y nos presentaron a nosotros, os habíais venido a vivir a nuestra escalera y eras nuevo. Decían que cuando creciéramos seríamos novios ¿recuerdas? Hace tanto tiempo… es gracioso pensar que todos podían estar tan equivocados. Al principio no me caías bien ¿lo sabías? Me parecías el niño más enclenque, aburrido y pesado del mundo, no me gustaba tener que enseñarte mi barrio, mi colegio y mi casa. Pero los niños a menudo no pueden decidir más allá de lo que les dicen sus padres, y tú te convertiste en mi carga y en mi castigo. Íbamos juntos al colegio cada mañana, pues ya teníamos edad suficiente para caminar el medio kilómetro que nos separaba del patio. Estábamos sentados muy cerca en clase, y al salir venías a merendar a mi casa, y veíamos juntos los dibujos hasta que tu madre volvía de trabajar. Tu madre siempre me trató muy bien, siempre me revolvía el pelo y me llamaba lunita. También recuerdo lo triste que te ponías cuando me veías abrazar a mi padre, aún recordabas al tuyo. Supongo que por eso, y porque parecías frágil y amable, porque me hacías reír imitando a nuestros profesores y compañeros, y eras un niño sensible y solo, y yo también estaba sola porque siempre lo había estado, empecé a quererte.
Viejo, un día, aunque no sé si te gustará recordarlo, estaba enferma y no pude ir a clase. Leía un tebeo en la cama cuando llegaste por la tarde y te abrió mi madre. Me levanté de un salto al oírla chillar un poco, y corrí hacia ti cuando vi sangre en tu cara. Eras un niño extraño y no lloraste aunque te habían dado una paliza, pero yo sí lloré, lloré y te abracé e intenté hacerte sentir bien porque ya me dolían tus heridas. Mi madre te curó y no dijiste palabra, y no supe hasta mucho después, aunque ya lo sospechaba, que te habían pegado los que te insultaban y se reían de tu manera de ser y de tus aficiones y tus modos callados. Eran unos cabrones y nada fue culpa tuya, me costó mucho hacer que lo entendieras porque siempre has tenido tendencia a cargar el mundo sobre tus hombros, ya desde niño. Así que cuando lo supe, cuando supe sus nombres porque los habías escupido entre lágrimas, pasé una noche sin dormir pensando en lo que iba a hacer. No pude hacer mucho, sólo era una niña, pero sí algo, y al menos no volvieron a pegarte y te dejaron en paz aunque se seguían escuchando risas a tu paso. Fueron días muy difíciles y te vi llorar muy poco, quizás porque se te habían secado las lágrimas llorando a tu padre perdido y muerto. Quizás para ti nada era tan grave como eso, y por eso eras algo reservado y callado y extraño, aunque no conmigo. No conmigo, ahí sí eras tú, el niño de pelo alborotado al que siempre recordaré sonriente o pensativo.
Los años pasaron y podías estar solo en casa cuando volvías del colegio, pero ya no podíamos vivir el uno sin el otro y pasábamos los días juntos, y hacíamos los deberes y planeábamos estudiar Biología cuando termináramos el instituto. ¿Te acuerdas del hámster que cuidábamos por turnos? César. Decías que si lo soltáramos sería un gran general y comandaría ejércitos de ratones en el parque. Siempre se te ocurrían cosas así y me hacías reír aunque estuviera triste. Con el tiempo yo también aprendí a reconocer tu tristeza, aunque se te notaba tan poco y siempre escondías el dolor entre bromas y evasivas. Fueron tardes y noches de estudiar física y matemáticas en mi casa o la tuya, o en la biblioteca, y siempre con litros de café. Pero el tiempo pasa de forma rápida y despiadada y pronto tuvimos que decir hasta la vista a nuestras calles de siempre, al barrio y al instituto.
No vivíamos muy lejos, yo en una residencia y tú en un piso compartido. Sin embargo, perdimos un poco el contacto fuera de clase porque todo era nuevo y bueno para nosotros, y había otra gente, y otros amigos, conocí un chico del que me enamoré perdidamente y por el cual lo hubiera dejado todo los dos primeros meses. Creo que tú también conociste a un chico, aunque nunca me hablabas de eso. Y un día, cuando estaba desesperada porque sentía que no podía sufrir más, y porque no confiaba en nadie más y quería morir, te llamé llorando. Dejaste todo lo que estabas haciendo y viniste a verme. Todo volvía a ser como siempre, supongo que eso sólo ocurre con los buenos amigos. Era como siempre pero esta vez yo te necesitaba más que tú a mí o eso creía, en realidad los dos nos necesitábamos mucho y siempre nos necesitaremos. Y así, después de un año volvimos a ser los de siempre, aunque a los chicos con los que salía no les hacía mucha gracia, por suerte ni a ti ni a mí nunca nos importaron mucho esas cosas. Supongo que alguna gente en la universidad creía que estábamos juntos, juntos de un modo diferente, pero quien nos conocía de verdad sabía que era imposible. De todos modos, ¿qué nos importaba lo que dijese nadie?
Estaba embarazada de mi pequeño cuando tu Andrés me llamó un día para tomar un café. Nunca me había llamado, nunca para hablar a solas y cuando supe por qué no pude retener las lágrimas. No pude evitar enfadarme y llorar, pero las lágrimas no duraron porque todavía estabas ahí, en algún lugar, aunque débil y enfermo. Andrés quiso decirme que aunque le tenías a él, me necesitabas mucho pero no querías que te viera así, no querías que yo supiese lo que estaba pasando. No podía hacer nada para defenderte de esto, no podía recurrir a nadie para librarte y esconderte del peligro esta vez. Y cuando te vi, ojeroso y como siempre haciendo bromas e intentando alegrar a todos, sentí que te había defraudado como nunca, que había cometido la peor de las traiciones dejando que algo tan horrible te ocurriese. Porque con los años a mí también se me contagió un poco de ti eso de tener la culpa de todo.
Hay personas que se arrepienten, cuando pasa algo así, de no haber dicho lo que tenían que decir, de no besar todo lo que hubieran deseado, de no amar todo lo que tenían que amar. Para nuestra suerte, no fue así en nuestro caso y esos meses que te faltaban nos reímos y besamos y hablamos todo lo que pudimos, aunque por desgracia no todo lo que necesitábamos. Y deseaba tanto que pudieses ver a mi bebé, al pequeño que se iba a llamar como tú, mi querido Viejo, pero no llegaste, tu cuerpo no aguantó bajo el peso de tubos y medicación y la enfermedad, y sólo tuve tiempo de verte ya tan callado, tan solemne y diferente a como eras. La última vez que te vi, ya no eras tú en absoluto, sino un cuerpo muerto que nada tenía que ver con mi amigo del alma, cuando te vi así creí que caería al suelo fulminada y no podría vivir sin ti, porque desde hacía muchos años eras una parte importante de mí misma. Pero no caí.
Diría que fue difícil si hubiese podido superarlo, pero no fue así. Nunca he superado perderte, porque sé que nunca más te escucharé reír, o contarme confidencias. Nunca me aconsejarás sobre mi matrimonio o sostendrás al pequeño Alex entre tus brazos. El mundo está un poco más vacío desde que te fuiste. Así que, como solíamos decir, esto es todo, viejo amigo. Por desgracia es todo lo que puedo decirte, y mi poca habilidad con las palabras no te hace justicia.
Nunca te olvidaré. Te quiero.
Esto es una especie de carta de amor, que escribí hace un tiempo para practicar con mis dedos y cerebro agarrotados de no escribir durante muchos años. Espero que os guste.
En realidad tengo muchas frases y fragmentos suyos en mi "libretita", así que anotaré los que más me llaman la atención ahora mismo.
En realidad tengo una gran deuda con Nietzsche, en mi juventud me dio mucho que pensar el leer sus libros, y supongo que, como cualquier otro libro, pero a la vez más que cualquier otro libro en aquel momento, Así Habló Zaratustra definió en cierto modo algunas maneras de pensar que tengo. Es injusto que algunas personas den mala fama a cosas que dijo, tergiversando frases o deformando pensamientos, pues en realidad el mensaje de Nietzsche es claro y diáfano, al menos para mí. Al leer algunas de estas frases me acordé no sé por qué (porque no tiene nada que ver) de algunos fragmentos ciertamente interesantes de El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, pero eso lo dejaré para otro día.
Así que los fragmentos que pongo aquí son de ese libro, Así habló... , otro día pondré más y más largos, hoy estoy algo agobiada y me falta tiempo.
Todavía no eres libre, todavía buscas la libertad. Tu búsqueda te ha vuelto insomne y te ha desvelado demasiado. Quieres subir a la altura libre, tu alma tiene sed de estrellas. Pero también tus malos instintos tienen sed de libertad. Tus perros salvajes quieren libertad; ladran de placer en su cueva cuando tu espíritu se propone abrir todas las prisiones.
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Pero los luminosos, los bravos, los transparentes - ésos son para mí los más inteligentes de todos los que callan: su fondo es tan profundo que ni siquiera el agua más clara - lo traiciona.
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Debemos sujetar nuestro corazón; pues si lo dejamos ir, ¡qué pronto se nos va la cabeza!
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Éste - es mi camino - ¿dónde está el vuestro?; así respondía yo a quienes me preguntaban "por el camino". ¡El camino, en efecto, no existe!
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Vosotros miráis hacia arriba cuando buscáis elevación, yo miro hacia abajo, porque estoy elevado. Decidme, ¿quién de vosotros puede reír y a la vez estar elevado? El que asciende a las más altas montañas se ríe de todas las tragedias: de las del teatro y de las de la vida.
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Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: "Yo, el Estado, soy el pueblo".
Como pequeña introducción, decir que tengo una libreta pequeña en la que apunto(aba) pedazos de texto de los libros que iba leyendo, cada cosa que me llegaba hondo, cada frase con la que me sentía identificada, la apuntaba ahí. Por desgracia hace un par de años que abandoné tan sana costumbre, pero he rescatado la libretita de un cajón (me la traje conmigo a Barcelona, así que la intención de volver a hacerlo siempre estuvo latente) y estoy decidida a no olvidarme de hacerlo, o dejarme llevar por la pereza. Ahora me da pena, porque he leído muchos buenos libros en este tiempo, y hay frases muy buenas que se han quedado sin apuntar, pero ya no se puede hacer nada, excepto, quizás, volver a leerlos con la libretita cerca. :D
Así que ahí va la frase/fragmento de hoy, de La Náusea, de Jean Paul Sartre. Iré poniendo más de esas frases que por uno u otro motivo, me han "tocado" un poco por dentro.
Estoy emocionado, siento mi cuerpo como una máquina de precisión en reposo. Yo he tenido verdaderas aventuras. No recuerdo ningún detalle, pero veo el encadenamiento riguroso de las circunstancias. He cruzado mares, he dejado atrás ciudades y he remontado ríos; me interné en las selvas buscando siempre nuevas ciudades. He tenido mujeres, he peleado con individuos y nunca pude volver atrás, como no puede un disco girar al revés. ¿Y adónde me llevaba todo aquello? A este instante, a esta banqueta, a esta burbuja de claridad rumorosa de música.
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Si se les pregunta qué han hecho ayer, no se turban; os enteran en dos palabras. En su lugar, yo farfullaría. Es cierto que desde hace mucho nadie se ocupa de cómo empleo el tiempo. El que vive solo ni siquiera sabe qué es contar; lo verosímil desaparece al mismo tiempo que los amigos.
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¿Me despertaré dentro de algunos meses, dentro de algunos años, roto, decepcionado, en medio de nuevas ruinas? Quisiera ver claro en mí, antes de que sea demasiado tarde.
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Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una enfermedad; no como una certeza ordinaria, o una evidencia. Se instaló solapadamente poco a poco; yo me sentí algo raro, algo molesto, nada más. Una vez en su sitio, aquello no se movió, permaneció tranquilo, y pude persuadirme de que no tenía nada, de que era una falsa alarma. Y ahora crece.
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Le vuelvo la espalda. Después de todo, tiene suerte. Yo estoy demasiado tranquilo desde hace tres años. Ya no puedo recibir de estas soledades trágicas nada más que un poco de pureza vacía. Me voy.