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jueves, 13 de agosto de 2009

Una nueva vida...

...o más bien, una nueva etapa, para nosotros dos.

Quién nos lo iba a decir hace un par de años ¿eh? Y ahora prácticamente estamos casados. xD

Pues aquí estamos, en una foto que nos sacamos ayer, el día antes de pasar a ser orgullosos propietarios de nuestro primer piso.

¡Estamos contentísimos!

(Y cansadísimos sólo de imaginarnos los días que se avecinan de cambiar cosas, montar muebles, limpiar, pintar, etc.)

Ahora se entienden esas entradas que ponía quejándome de temas inmobiliarios ¿no? La verdad es que me han quedado cosas por contar, más adelante encontraré el momento, porque lo que es ahora, más que quejarme sólo quiero proclamar lo contenta que estoy a los cuatro vientos.

lunes, 27 de julio de 2009

Historias (inmobiliarias) para no dormir. IV parte

Siguiendo el consejo del maravilloso cuñao empezamos a ir a preguntar a bancos casi a la vez que empezábamos a mirar pisos. En estos tiempos que corren, los bancos no suelen soltar los billetes con facilidad (vete a saber por qué, porque creo que con todo este paripé de la crisis, son de los pocos que han salido indemnes). Pues eso, a los bancos les da repelús soltar dinero, porque no tienen liquidez, por el riesgo que es más alto... vamos, lo que interesa es que ponen un montón de obstáculos para hacer una hipoteca.

El primer banco al que fuimos... pues la caja donde tenemos el dinero, una caja grande de Catalunya, más que solvente, con mucho dinerito y tal. Allí, la verdad, nos trataron bastante bien, aunque tuvimos que pedir hora para hablar con el "Sr. Director".

El Sr. Director nos atendió muy amablemente un lunes a la hora de comer (a mi hora de comer) y nos explicó, antes de nada, las condiciones. Muy amablemente, eso sí, empezó a hablarnos de la cantidad de la cuota, del diferencial, de que había un tipo de interés mínimo (mal panorama si ése es el mínimo), y demás características técnicas del tema. Cuando terminó, y viendo que era malo pero podría ser peor, le hicimos la pregunta del millón, o sea... imaginaos, el tío explicando la cantidad de cuotas, la duración, todo eso... y finalmente, somos nosotros los que tenemos que preguntarle "si sería viable el préstamo". Fue entonces cuando se puso a hacer cálculos, cuentas diversas, etc. Bueno, sí, sería viable, pero también tenemos en cuenta que sois buenos clientes... bla, bla, bla.

En ese banco (caja) entonces, supuestamente y de entrada, haciendo números gordos, nos darían un préstamo para el pisito (que aún no se sabía qué pisito iba a ser). Lo malo, pues lo de siempre, las condiciones, uno no quiere pagar cuotas tan altas durante (casi todo) el resto de su vida.

Más bancos, más chascos. Fuimos a otra caja, donde las condiciones eran directamente, de usura. Un diferencial del 2,25%, tipo mínimo, obligatorio suscribir un seguro para mantener un euribor máximo de no sé cuanto... vamos, que eran lisa y llanamente, unos estafadores. No sé ni como aguantamos escuchando esa sarta de sandeces tanto rato. Y lo peor es que lo saben, porque luego dicen algo como "bueno, seguramente no son las mejores condiciones del mercado"... Y tanto!!!! Por cierto, esta fue otra caja catalana, más pequeña. Pero el director se quedó tan ancho después de habernos explicado esas condiciones de mierda. Y para eso perdí otra de mis horas para comer y tuve que aguantar con un bocata de mierda.

Fuimos rodando por algunas más, también nos hartamos y nos quemamos las pestañas de verlas todas en internet... ¡y todavía sin saber cuanto nos iba a costar el piso!!

En resumen, qué os van a pedir al ir a un banco para estos temas:

- nóminas de los últimos tres meses
- contrato de trabajo (si no es indefinido, les sirve para limpiarse el culo, más o menos)
- declaración de la renta del año pasado... supongo que para asegurarse de que ganas dinero y no eres un homeless que ha tenido suerte últimamente.
- contrato de arras de la compra (si lo hay)
- copia simple de la propiedad (que se consigue en el Registro de la Propiedad que toque), ahí será donde ponga qué cargas tiene el piso exactamente: hipotecas, etc.
- vida laboral... sirve para lo mismo que la declaración de la renta, ahí verán si llevas tiempo en la empresa, con qué frecuencia te has quedado en paro... vamos, mucho peor que ir a hacer una entrevista de trabajo.

Todo esto os lo piden si ya vais a pedir algo en serio, y no en la primera visita, evidentemente. Es curioso como según le vas dando papeles al banquero de turno, se queda mirándolos con ansiedad, estudiándolos, viendo cuanto cobras exactamente, buscando cualquier posible agujero o incoherencia...

Como iba diciendo, fuimos a unas cuantas cajas y a unos cuantos bancos, pero quizá ya he comentado lo más reseñable, a excepción de una cosa muy graciosa.

Una de las cajas más importantes del país (o la más importante), también nos ofrecía unas condiciones de mierda, pero no sólo eso, sino que el director no quiso concretarnos nada. Según él, debíamos enviarle un correo electrónico con nuestros datos, los ingresos, etc. o si no, volver otro día. Mientras hablaba con nosotros, se imprimió una hoja resumen de las condiciones, pero ¡no nos la dio! Con respecto a las condiciones, podemos decir que eran malas por lo que pudimos entender, porque como digo, no nos dio ningún dato concreto, ni la hoja con las condiciones. Realmente, este hombre se llevaría el premio al "director de sucursal más desinformado". Pero como realmente cuando entramos por su puerta ya teníamos decidido con quien íbamos a ir, como que nos dio igual.

Y otra vez, en resumen de lo que ocurre ahora con los bancos... diré:

- Para calcular la viabilidad de la hipoteca, de forma global, debe cumplir más o menos lo siguiente: prestan (normalmente) hasta el 80% del valor de tasación, que no tiene que coincidir con el de compra. Lo que pase de ese 80%, podrían concederlo si hay avales de por medio. Si no hay avales y se pasa, es difícil aunque creo que no imposible, eso sí, no esperéis condiciones muy "amables".

Esto del 80% lo hacen ahora, y realmente deberían haberlo hecho siempre. Hace un par de años, o tres, en plena burbuja inmobiliaria, podían conceder fácilmente el 100%. Eso sí, no envidio las cuotas que está pagando la gente de hace un par de años.

- Otra cosa. Una vez se sabe el valor de tasación (aproximan con el valor de compra-venta), calculan en cuanto quedarían las cuotas en la duración elegida de la hipoteca (muchos años en cualquier caso). Si la cuota representa más de un 40% de los ingresos, es una hipoteca que tiene pocos visos de ser viable. Lo ideal para ellos es que ronde 30-40% de los ingresos mensuales.

Este segundo criterio tampoco creo que lo hayan aplicado en los últimos años, pues poniendo como ejemplo un caso conocido, pongamos que: una pareja cuyos ingresos ronda quizás los 2500 euros, paga una hipoteca de 240000 euros a 40 años (esto último no lo sé seguro), con unas cuotas de aproximadamente 1000 euros al mes. ¿Es eso el 30-40% de sus ingresos? ¡No! ¿Qué puede pasar? Que las pasen canutas, en el mejor de los casos.


Y ya el último resumen, lo que quieren los bancos ahora mismo, terminado el furor de la gran burbuja inmobiliaria que estaba engullendo la economía, es una de estas dos opciones: 1) o conceder hipotecas que por ahí he leído que se denominan "blancas" (con escaso o nulo riesgo para la entidad, ya que están concedidas a clientes con pocas probabilidades de quiebra) o 2) no conceder hipotecas en absoluto, optando por atraer personas que ya tengan hipotecas concedidas en otras entidades (y que por lo tanto, ya han demostrado que pueden soportar esa carga financiera, al menos hasta el momento).

Y una reflexión final... ¿os imagináis qué esfuerzo de ahorro puede suponer desembolsar el 20% de una propiedad más los gastos, de golpe? Sobre todo viviendo en Barcelona, está todo carísimo...

Malos tiempos para ser un trabajador con ingresos medios, es cierto. Pero siempre queda el derecho al pataleo.

viernes, 17 de julio de 2009

Historias (inmobiliarias) para no dormir. III parte.

Nuestra historia con las agencias inmobiliarias no terminó con las dos visitas que expliqué anteriormente... por desgracia. Y digo por desgracia a pesar de que, dado el carácter especialmente "aguililla" de la mayoría (por no decir todos) los APIs (Agentes de la Propiedad Inmobiliaria), en este tiempo terminamos por conocerlos y calarlos bastante bien.

Así que continúo... en entradas anteriores conté nuestro primer contacto con esta gente, y posteriormente, el que sería nuestro tercer intento de darles un poco de trabajo.

Pero antes de eso, me gustaría comentar varias cosas de esas típicas que se aprenden enseguida buscando piso. Los anuncios, tanto en internet como en los escaparates de las inmobiliarias (no hemos recurrido a otro tipo de plataformas), suelen ser muy escuetos, del tipo:

- x habitaciones
- balcón a p/m
- x metros
- ascensor
- 3º piso
- cocina de origen conservada, baño a reformar

Unas observaciones:

- si no pone los metros... algo pasa, básicamente, que es un piso pequeño.

- si pone 70 metros, probablemente tenga 67, o 65. Si pone 80, tendrá 75, 76... y así. Y estoy hablando de gente normal, los reyes de la mentira pueden llegar a venderte hasta diez metros más de los que tiene realmente, como no los verás hasta que veas las escrituras... ¡Viva el redondeo!

- Si no pone que tiene ascensor, o balcón, no tiene. Ellos saben bien que son cosas valoradas, y si un piso las tiene, no se les olvida ponerlo. Igualmente, si no pone que es exterior, probablemente no lo sea.

- otra cosa en la que nos hemos fijado, es que tenga los metros que tenga el piso, aquí existe la costumbre de tener 3 habitaciones. En un piso de 50-60 metros eso convierte al menos a dos de esas tres habitaciones en un auténtico zulo, pero ellos pueden venderte que las tiene, porque es verdad, aunque la más "pequeña" (todas lo son) sea un trastero y nada más. Porque las tiene. Eso sí, si aún encima son interiores... parecerá que estás enterrado en vida cuando entres.

- el balcón. No es lo mismo que dé a un patio de manzana que a una calle. No es lo mismo que dé a una calle donde todo el día pasan autobuses, mil coches, hay supermercados, etc. que a una donde la cosa sea más tranquila. Y sobre el patio de manzana, no es lo mismo uno normalito donde tienes al vecino de enfrente a quince metros, que uno donde lo tienes a diez, y aún encima se ve descuidado y sucio. Tampoco es lo mismo un BALCÓN, que un balconcito de esos que parecen hechos para decir que el piso lo tiene, y sólo tienen sitio para que estés de pie (los famosos balcones "de salir a fumar", ya que no puedes hacer nada en ellos).

- Igualmente, ninguno de esos anuncios habla del estado de la finca. Un piso no es sólo lo que hay de puerta para adentro. Uno tiene que utilizar la llavecita, abrir abajo, subir por las escaleras (o el ascensor) hasta llegar a su propia puerta. Y todo ese trecho puede ser una puta pesadilla o puede ser normal, dependiendo de cómo de jodidos sean los vecinos (me refiero ahora a que esté pintado, a que esté sucio, tenga basura o los niños del vecino de abajo tengan la fea costumbre de reventar buzones). Por cierto, estaría bien que cuando te intentan vender un piso te faciliten información sobre los potenciales vecinos (potenciales amargadores de existencias)

- Si un baño o cocina salen como "a reformar" en el anuncio, podéis estar seguros de que están hechos una auténtica mierda, que son impracticables, que da asco verlos. Si pone "conservados" hay que verlos para saber si están medio decentes, o en realidad se trata de un caso "a reformar". Si pone "reformados", ojo, porque probablemente por ese motivo el precio sea más alto, y quizás no es la reforma de nuestros sueños, precisamente. Quizá al vendedor por algún motivo le gustan los colores chillones y las maderas imposiblemente caras para las puertas.

- Si es un tercer piso, o un primero... no es una información que siempre den, y es importantísima. No es lo mismo un 1º o 2º sin ascensor, que un cuarto, por ejemplo.

Y sobre todo, la regla de oro:

- de las cosas buenas, no hay que creerse la mitad. De las que parecen sospechosas, hay que ponerse a mirar con lupa. Las malas, normalmente no te las dicen como malas, sino como algo "con potencial". Por ejemplo, un baño es horrible, está mal distribuido y los azulejos no pueden ser más feos. Un API te dirá que ahora las reformas están baratísimas, y que se puede hacer esto y lo otro (obviando que quizá tu intención no es reformar, que es una pasta) y que en realidad es muy espacioso y quedaría muy bonito con "no sé qué", mientras intenta poner cara de ilusión (¿para intentar contagiarla?)

Y esto es todo lo que diré hoy sobre el tema, simplemente quería comentar los aspectos que suelen abordar los anuncios de pisos. Otro día, sigo con nuestras visitas a inmobiliarias, o a bancos, o lo que sea. Lo que te pueden llegar a decir en esos casos también puede ser de libro.

martes, 14 de julio de 2009

A tropezones también se aprende

Nadie nace experto, en nada. Ni siquiera cursar unos determinados estudios garantiza un dominio de la materia. Es más, el haber estudiado una carrera determinada, sólo te garantiza que cuando terminas tienes abiertos muchos más frentes que no dominas en el campo del conocimiento, así es, aunque esa es otra historia. Luego, a quien le guste lo que haya estudiado, o bien puede especializarse en algún aspecto en concreto, estudiando más o como sea, o bien puede pasar olímpicamente de todo, agarrar el título y buscar un trabajo para subsistir, mientras aprende las cosas que realmente le gustan,y que poco o nada tienen que ver con dicha carrera. Ése es mi caso.

La cuestión, y el tema por el que empecé a escribir esta entrada, es algo muy evidente y que parece de perogrullo, pero que a la vez me parece genial cada vez que me paro a pensarlo. Si alguien tiene una mente medianamente activa, nunca deja de aprender. Ya no digo que sea el caso extremo, como yo, que tengo algo así como un nido de abejas dentro de la cabeza, siempre zumbando... pero alguien normal, con interés por las cosas, puede sacar provecho de cualquier situación con beneficio (presente o futuro) para él mismo.

Lo aplico a un caso concreto. Por ejemplo, buscando piso. Nosotros (Carlos y yo) empezamos a buscar piso hace unos meses. Era increíble lo poco que sabíamos entonces, pero bueno, poco a poco, con la experiencia, la observación, buscando en internet (sí, hay cantidad de información útil por ahí), escuchando a la gente (es un tema apasionante, se puede comprobar que todo el mundo tiene historias interesantes que contar sobre el tema), etc. etc. hemos llegado a aprender mucho. Y cuando digo mucho es MUCHO. Y es que realmente la vida funciona así, o dejas que los demás te hagan las cosas (con el coste consiguiente) o las haces tú. Si las quieres hacer tú, tendrás que buscarte la vida, o sea, intentar empaparte del tema y dominarlo para que no te la metan doblada. Y eso hemos hecho. Ahora esperamos que tenga su efecto (bueno)... a ver.

La cuestión tampoco es esa, aunque sí lo es, la cuestión es... se puede dominar un tema complejo en meses, semanas o días. Materias complicadas y enrevesadas, con mil detalles en los que hay que fijarse, y todo el mundo lo hace, ¡o casi todo el mundo!

Entonces, si no nos cuesta aprender esas ciertas cosas que no son nada fáciles de aprender, ¿qué cuesta prestar un poco de atención a otros aspectos de la vida, mucho más sencillos, mucho más agradecidos? He visto gente presumir y hacer ostentación de su inteligencia y de su capacidad de observación, pero pongamos las cosas claras... puede pasar que, por muy listo que crea ser alguien, si no sabe tratar con la gente es, en realidad, un gilipollas y un desgraciado. Si no presta atención a la gente que le rodea... es un estúpido. Y es que tarde o temprano también se hace necesario haber aprendido ciertas lecciones (de las que no se pueden aprender de ningún libro ni buscar en el google). Y si quien sea no las quiere aprender y prefiere mirarse el ombligo antes que abrir los ojos y mirar a su alrededor, seguirá viviendo a oscuras toda su vida (y por lo general, el ombligo de uno acaba por aburrir hasta a las piedras).

Y hasta aquí mi reflexión barata del día. En realidad tengo el cerebro frito de dormir 5-6 horas al día. Pero así son las cosas, y así las dejo hasta mañana.

Adeu!

miércoles, 8 de julio de 2009

Historias (inmobiliarias) para no dormir. II parte.

Era la primera vez que íbamos a ver pisos (físicamente). Llevábamos meses evaluando el mercado inmobiliario de la zona, ya conocíamos qué pisos había a la venta, donde, por cuanto, con cuantos metros y con qué prestaciones. Había llegado el momento de pasar a la acción, por fin… nos acercamos a una inmobiliaria.

Así que éste es realmente el primer capítulo de estas aventuras narradas a través de blog.

Pues como iba diciendo, hablamos entre nosotros, y decidimos que por mirar, no perdíamos nada.

(Nota: al hablar de pisos, tengo claro cual es la cantidad tanto en euros como en la conversión a las ya (hace mucho tiempo) extintas pesetas… Aún así, parece que hablar en pesetas hace más fácil hacerse una idea y comparar precios, así que hablaré en pesetas en las menciones a precios)

Habíamos visto una inmobiliaria que parecía que estaba bien. Tenía algún piso bastante barato (en relación a los de la zona, porque aquí NUNCA son baratos) que nos podía interesar ver anunciado fuera, una web en condiciones y alguien nos había hablado bien de ella… así que un día, nos armamos de valor y fuimos para dentro. Realmente, éramos muy pardillos. Y lo digo así, sin complejos, porque en ningún lado enseñan a hacer esto y no creo que fuéramos especialmente tontos con el tema. Eso sí, no sabíamos nada, así que sí, éramos unos pardillos y seguro que se notaba un montón.

Comentamos con una chica de las que trabajaba allí qué era lo que queríamos más o menos. Al principio no lo teníamos muy claro así que preguntamos por los pisos que habíamos visto fuera. Ella se los apuntó, pero la verdad, tanto hubiera dado que lo apuntara en papel higiénico para después limpiarse el culo, visto lo visto. Le explicamos entonces qué características buscábamos. Aún no habíamos mirado nada apenas, y aunque no lo teníamos muy claro, le dijimos un precio orientativo, el par de cosas que queríamos que tuviera, y la zona “prohibida” en la que no podía estar de ningún modo (eso al menos lo respetó después). Lo apuntó todo en una ficha, y quedamos para que nos los enseñara al cabo de dos semanas (antes no podíamos). Fue gracioso porque para apuntar la cita, fue pasando las dos semanas de hojas de la agenda… vacías, blancas como una patena. Supongo que las miles de visitas que tenían concertadas (visto lo que nos contaron después, con su espectacular ritmo de ventas) las tendrían apuntadas en “otra” agenda.

Así que bastante emocionados por haber empezado a dar pasos en esa dirección, dejamos pasar las dos semanas.

Por fin, llegó el sábado. Un sábado luminoso y bonito, perfecto para ver nuestro futuro piso. Para comer habíamos quedado con Bama y su novio, pero antes daba tiempo de sobra para ver los dos o tres pisos que nos iba a enseñar la chica.

De repente, de los dos que le habíamos comentado, y que ya eran tres, pasaron a ser cuatro. ¿¡Cuatro!?

Eso sí, tenían un coche para pasearnos por todo el pueblo. Y empezó el show.

El primer piso era un cuarto sin ascensor (o sea, le faltaba uno de nuestros requisitos). Decía que lo tenían previsto, que lo habían hablado la comunidad, que no sé qué de una subvención. Y tampoco tenía balcón (otro de nuestros requisitos). Al menos, eso sí, cumplía con el precio aproximado que le habíamos dicho. Fue el único, aunque eso sí, nos jartamos de subir escaleras. El piso no estaba mal, no era muy allá, aunque al menos la chica nos iba explicando y enseñando todo, de manera bastante amena. Eso hay que reconocérselo. Lo que no nos gustó fue el hecho de que los dueños estuviera allí, como apartados y cambiando de habitación cuando entrábamos. Eso es así, pero sigue resultando raro e incómodo que se comporten como si fueran apestados o no pudieran mirarnos directamente a los ojos.

Cuando salimos, pensamos que no había ido mal, al menos era luminoso. La chica no se callaba, nos iba hablando del mercado inmobiliario, de que si la gente compra o no pisos (según ella… habían vendido nada más y nada menos que tres esa misma semana!!! Nosotros, sin saberlo, habíamos acudido a la única inmobiliaria que no está en crisis de todo el país… xD)

El segundo piso costaba nada menos que cinco millones más de lo que le habíamos dicho, y también sin ascensor. Era muy chulo, dejaba muebles… realmente nos gustó aunque nos parecía caro. Pero como ver es gratis… seguimos la ronda.

Empezábamos a mosquearnos. El tercero tampoco tenía ascensor, y era “un poco más barato que el otro” (¿se puede ser tan informal como para pretender no acordarte del precio?). El comentario que me encantó sobre ese piso fue:

- ¿Y cuántos metros tiene más o menos?

- Pues no sé… puede que sean 60, pero es como si fuese un piso de 75!!!! (cara de entusiasmo)

- Mpf!!!!
Mucho morro, sí señor. Este también tenía balcón, algo es algo. Eso sí, daba a un parque en obras que según ella será la hostia cuando esté terminado. Yo lo vi como potencial punto de encuentro para botellones y los yonkis del barrio. Una diferencia de opiniones, nada más. El dormitorio tenía una cosa extrañísima, y es que tenía el techo atravesado por una viga. De lado a lado, estaba la viga esa, y daba un agobio…

Y ya sólo quedaba el cuarto piso que íbamos a mirar. Ella ya nos había intentado sonsacar en qué trabajábamos, desde hacía cuanto y cuánto cobrábamos. Esa suele ser una constante en cualquier inmobiliaria, justo después de decir “buenas tardes” sueltan como si nada “¿cuánto podéis dar de entrada?” o algo por el estilo (no os creáis que esto es tan exagerado)

El cuarto piso no tenía ni ascensor ni balcón. Vaya tela. Era grande, pero se veía tan cerrado que agobiaba, la verdad es que ya estábamos un poco hasta los cojones de ver pisos. Y fue ahí, justo antes de volver a la agencia, cuando nos preguntó lo de la entrada. No le contestamos, pero ella creyó que sí, y fue más o menos de la siguiente manera.

Ella: Claro, los bancos están difíciles, no dan hipotecas. Pero yo a veces flipo, porque viene gente joven, como vosotros, con una cantidad de dinero ahorrado impresionante, a lo mejor 60 o 70.000 euros.

Yo (haciéndome la pardilla): ¿Y eso es de mucha ayuda?

Ella: Sí porque no sé qué y bla bla bla…

Un rato después…

Ella: Claro, yo creo que lo tenéis bien, porque con esa entrada que me habéis dicho

Nosotros: (silencio) (¿Qué te hemos dicho qué???)

Sí, ya, éramos pardillos pero no tanto como para soltarle todos nuestros datos financieros a la lista esa.

Por fin terminamos, y mientras nos interrogaba un poco más, comentó que tenía otra visita justo a esa hora, y cuando llegamos a la agencia, le dejamos una dirección de correo electrónico para que nos enviara “unos números que nos iba a hacer” (¿con qué datos? ¿en base a qué?), pero eso sí, se los dimos a la administrativa, ella se fue corriendo con su “visita”.

Y aún estamos esperando el correo o una llamada. Qué gente más informal.

Igual es que no nos vio muy interesados, o cualquier otra cosa. El caso es que si lo estuviésemos, hubiéramos llamado nosotros, pero visto lo visto…

Después, hablando, nos dimos cuenta de que nos había llevado a ver 4 pisos, de los cuales (y teniendo en cuenta que valorábamos ante todo ascensor, balcón y precio):

- ninguno tenía ascensor

- sólo uno cumplía con el precio, y el resto lo sobrepasaban por un mínimo de 3 millones, hasta casi 6 (mucha pasta)

- dos de ellos no tenían balcón

Vamos, ¡un hacha la tía! Eso sí es intentar satisfacer los deseos del cliente. ¬¬



(Continuará… o más bien, continuó y otro día lo seguiré contando)

domingo, 5 de julio de 2009

Historias (inmobiliarias) para no dormir. I parte.

El otro día nos acercamos a uno de esos antros innombrables que a veces, reciben el nombre de inmobiliarias. Pero antes de contar la historia, pongámonos en situación.

Unos días antes, habíamos pasado por delante de la puerta, curioseando y tal, y de repente, como lanzado por un resorte, salió un tío de dentro, advirtiéndonos de que la información que había en los carteles (ya sabéis, los carteles de pisos que tienen a la venta y esas cosas), no estaba actualizada. ¿Ein? Más o menos le dijimos eso. Luego cayó en la cuenta y nos preguntó si estábamos mirando alquiler o compra... compra... "ah, bueno, entonces sí, es que de los de alquiler algunos ya no están"... y nosotros "ah, vale". El tío, de repente, nos alarga una tarjeta y nos dice "Me llamo tal, aquí está mi teléfono si otro día os queréis pasar, es que a veces no estoy y no se queda nadie"... hummm, vale, nos despedimos y hasta otro día.

Lo que nos llamó la atención fue:

1) la evidente desesperación del tío por vender (eso creíamos)
2) ¿que la información que muestran en el exterior no está actualizada? Es como si en el súper te ponen precios mal, o antiguos, debajo de los productos. O más bien, creo que la comparación perfecta sería, que en un súper te pongan fuera una fotografía de una lata de sardinas gigante porque está de oferta, a 0,99 € por ejemplo. Y luego entras y te dicen que no, que la información no está actualizada pero tienen una lata de caballas estupenda por 2,25 €. Algo así.

Pues bien, viendo que el pobre hombre se mostraba tan predispuesto, volvimos otro día.

Imaginaos, un miércoles a las seis de la tarde, todo abierto en todas partes.

Salgo de trabajar, recojo a Carlos en casa y nos vamos cogidos de la mano y contentos a la inmobiliaria, para informarnos con datos (esta vez sí) actualizados. Lo de cogidos de la mano y chiribitas en los ojos, es, evidentemente, una exageración y un recurso narrativo.

Primera observación: fuera continúan los mismos carteles que hace una semana, que fue la primera vez que fuimos. Es más, pondría la mano en el fuego por decir que son los mismos que hace un mes.
Segunda observación: parece que no hay nadie, empujamos la puerta... no hay nadie.

En la puerta hay pegado un cartel que dice "en caso de urgencia, pueden llamar al número tal de móvil". Consideramos que dado que hemos ido hasta allí y queremos entrar, es una urgencia, así que Carlos le llama. Vale, el tío dice que tardará cinco minutos. El por qué no está allí, en primer lugar, es el gran misterio que, avanzo, nunca llega a aclararse.

Esperamos, esperamos... "Carlos, ¿han pasado los cinco minutos?"... más bien habían pasado quince cuando por fin llegó.

Nos saludamos, nos da la mano... esas tonterías formales que se hacen en ese tipo de sitios, como si por darte la mano tuvieras que creer que te toman en serio (eso es otra historia). Pues bien, entramos.

Como sabemos bien lo que buscamos, le decimos claramente y sin dudar, "buscamos un piso de compra, que tenga esto, esto y esto, por aproximadamente esta cantidad, y que bajo ningún concepto esté en tal barrio".

El tío, de todos modos, nos comenta que tiene un piso por menos dinero, sin esto y sin esto, pero que está muy muy bien. Pasamos. Resulta que la información de los pisos de compra que hay fuera TAMPOCO está actualizada.

Entre disculpas... "es que me han dejado solo" (es verdad, en tiempos debió haber un/una recepcionista y dos agentes inmobiliarios, a juzgar por las mesas)... empieza a buscar en una especie de archivos (en papel) que tiene por allí. Nos comenta que hay un piso que coincide con lo que buscamos, pero que cree que lo han vendido ("porque tenía un cartel y lo han quitado"). Llama al número que tiene de contacto y efectivamente, lo habían vendido, aunque, evidentemente, no a través de su agencia. Llama a otro, la misma historia.

Se pierde entre papeles, no nos dice que nos sentemos... no puedo evitar fijarme en lo vacía que está la oficina, y que la luz de la tarde evidencia el polvo. Uno piensa que, teniendo tan poco que hacer como para estar fuera de la oficina, podría poner al día los carteles de fuera.

Finalmente, se rinde, nos dice que buscará mejor en los que tiene, que a veces le entran pisos de bancos (embargos), y que no sé qué. Le dejamos un teléfono de contacto sabiendo que no llamará... nunca.

Una experiencia extraña... aunque al menos no nos ha intentado hacer creer que está vendiendo un montón (como en otra agencia, donde, con dos empleados, nos querían convencer de que habían vendido 3 pisos esa semana...). Por cierto, no nos ha llamado, como pensábamos que iba a ocurrir. Suponemos que estará trabajando duramente en su otro trabajo de pluriempleo y no tiene cabeza para todo, una de las explicaciones a lo de dejar la agencia cerrada en horas más que laborables.

Para que luego digan que no venden pisos, pero es que claro, con este servicio... El mundo de las inmobiliarias... ese mundo donde los cerdos vuelan y las nubes son de gominola. Creo que hay gente que todavía vive un poco en la burbuja (inmobiliaria) de hace unos años.

De verdad, todo esto parece que podría dar para un pequeño libro.

(Continuará...)