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lunes, 21 de diciembre de 2009

Dos poemas traducidos de Bukowski

La muerte quiere más muerte [Death wants more dead]

la muerte quiere más muerte, y sus redes están llenas:
recuerdo el garaje de mi padre, cómo de infantil
quitaba los cadáveres de las moscas
de las ventanas por las cuales habían creído que escaparían-
sus pegajosos, feos y vibrantes cuerpos
gritando como perros locos y mudos contra el cristal
sólo para girar y revolotear
en ese segundo más inmenso que el infierno o el cielo
en el borde del alféizar,
y luego la araña desde su agujero frío y húmedo
nerviosa y expuesta
el soplo del cuerpo subiendo
colgando allí
sin apenas saber realmente,
y entonces sabiéndolo.
algo la envía por su hilo abajo,
la red húmeda,
hacia el débil escudo de zumbido,
la pulsación;
un último movimiento desesperado pelo-pata
allí contra el cristal
allí, viva, al sol
hilada en blanco;
y casi como el amor:
el acercamiento,
la primera succión silenciada de la araña:
llenando su saco
sobre esta cosa que vivía;
inclinándose allí sobre su parte trasera
extrayendo su sangre cierta
mientras el mundo continúa fuera
y mis sienes gritan
y empuño la escoba contra ellas:
la araña embotada con rabia de araña
todavía pensando en su caza
y sacudiendo una pata rota ;
la mosca muy quieta,
una manchita sucia atrapada en la paja
sacudo a la asesina relajada
y camina coja y enfadada
hacia alguna esquina oscura
pero intercepto su entretenimiento
su arrastrarse como algún héroe roto,
y las pajitas aplastan sus patas
que ahora se agitan
sobre su cabeza
y mirando
mirando al enemigo
y de algún modo valiente,
agonizando sin dolor aparente
simplemente arrastrándose hacia atrás
pedazo a pedazo
sin dejar nada
hasta que al final el saco rojo de tripas
salpica sus secretos,
y corro, infantil
con la ira de Dios un paso por delante de mí,
de vuelta a la sencilla luz del sol,
preguntándome
mientras el mundo continúa
con sonrisa torcida
si alguien
habrá visto o sentido mi crimen




Amigos en la oscuridad [Friends within the darkness]

puedo recordar morirme de hambre en
una pequeña habitación de una ciudad extraña
las persianas bajadas, escuchando
música clásica
era joven era tan joven duele como un cuchillo
en mi interior
porque no había alternativa excepto esconderse tanto
como fuese posible…
no con autocompasión sino con desánimo ante mis posibilidades limitadas:
intentando conectar.

los viejos compositores – Mozart, Bach, Beethoven,
Brahms eran los únicos que me hablaban y
estaban muertos.

finalmente, muerto de hambre y derrotado, tuve que salir a
las calles a ser entrevistado para malpagados y
monótonos
trabajos
por hombres extraños detrás de mesas
hombres sin ojos hombres sin rostros
que se llevarían mis horas
las romperían
se mearían en ellas.

ahora trabajo para los editores los lectores los
críticos

pero todavía pierdo el tiempo y bebo con
Mozart, Bach, Brahms y los
Bee
algunos amigos
algunos hombres
a veces todos necesitamos ser capaces de seguir solos
son los muertos
golpeteando las paredes
que nos rodean.



sábado, 25 de julio de 2009

Poemas de Charles Bukowski, traducidos por una servidora





Amigos en la oscuridad [Friends within the darkness]




puedo recordar morirme de hambre en una habitación pequeña de

una ciudad extraña las sombras habían caído, escuchar

música clásica

era joven era tan joven duele como un cuchillo

dentro porque no había ninguna alternativa excepto esconderse tanto

tiempo como fuera posible—

no con autocompasión sino con consternación ante mis limitadas posibilidades:

intentando conectar.



los viejos compositores – Mozart, Bach, Beethoven,

Brahms fueron los únicos que me hablaban

y estaban muertos.



finalmente, muerto de hambre y vencido, tuve que salir a

las calles para ser entrevistado para trabajos

mal pagados

y monótonos

por hombres extraños tras escritorios

hombres sin ojos hombres sin rostros

que se llevarían mis horas

las romperían

se mearían sobre ellas.



ahora trabajo para los editores los lectores

los críticos



pero haraganeo y bebo con Mozart, Bach, Brahms y los

Bee

algunos colegas

algunos hombres

a veces todos necesitamos ser capaces de continuar solos

son los muertos

haciendo vibrar

los muros que nos rodean.







Causa y Efecto [Cause and Effect]



los mejores mueren a menudo por su propia mano sólo para huir y los que dejan atrás nunca llegan a entender por qué nadie querría huir de ellos







El genio de la multitud [The Genius of the Crowd]



hay suficiente traición, violencia, odio absurdo en el ser humano

medio para proveer a cualquier ejército en cualquier día



y los mejores en el asesinato son aquellos que predican contra él

y los mejores en el odio son aquellos que predican amor

y los mejores en la guerra, finalmente, son aquellos que predican la paz



aquellos que predican a dios, necesitan un dios

aquellos que predican paz no tienen paz

aquellos que predican paz no tienen amor

cuidado con los predicadores

cuidado con los que saben

cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros

cuidado tanto con aquellos que detestan la pobreza

como con los que están orgullosos de ella

cuidado con aquellos rápidos en elogiar

porque necesitan elogios de vuelta

cuidado con los que son rápidos en censurar

temen a lo que no conocen

cuidado con los que buscan multitudes

porque no son nada cuando están solos

cuidado con el hombre medio la mujer media

cuidado con su amor, su amor es medio

busca la media



pero hay genio en su odio

hay suficiente genio en su odio para matarte

para matar a cualquiera

no quieren soledad

no entienden la soledad

intentarán destruir cualquier cosa

que difiera de ellos mismos

no son capaces de crear arte

no entenderán el arte

considerarán su fracaso como creadores

sólo como un fracaso del mundo

no son capaces de amar con toda su alma

creerán que su amor es incompleto

y entonces te odiarán

y su odio será perfecto



como un diamante resplandeciente

como un cuchillo

como un tigre

como cicuta



su mejor arte



miércoles, 15 de julio de 2009

Algo para los revendedores... de Charles Bukowski (traducción)



(Me encanta coger poemas y traducirlos, meterme en el ritmo y el estilo de cada autor, intentar ceñirme a su manera de contar las cosas. Y claro, es más fácil traducir uno que de por sí, no rima en absoluto. Espero que os guste, y espero que después de haber pasado por mis manos, siga siendo Bukowski. Así que para quien la quiera, regalo esta traducción)


Algo para los revendedores, las monjas, los dependientes de supermercados, y para ti…


tenemos todo y no tenemos nada

y algunos hombres lo hacen en iglesias

y algunos hombres lo hacen partiendo mariposas

por la mitad

y algunos hombres lo hacen en Palm Springs

metiéndosela a rubias mantecosas

con almas de Cadillac

Cadillacs y mariposas

nada y todo,

el rostro fundido en la última bocanada

en un sótano en Corpus Christi.

hay algo para los revendedores, las monjas,

los dependientes de supermercados y para ti…

algo a las 8 de la mañana, algo en la biblioteca

algo en el río,

todo y nada.

en el matadero viene por

el techo colgado de un gancho, y lo balanceas –

una

dos

tres

y entonces lo tienes, muerte por valor de 200$

carne, sus huesos contra tus huesos

algo y nada.

siempre bastante pronto para morir y

siempre demasiado tarde

y el golpeteo de la sangre en la palangana blanca

no te dice nada en absoluto

y los enterradores juegan al póker sobre

el café de las 5 de la mañana, esperando que el césped

rechace la escarcha…

no te dicen nada en absoluto.


tenemos todo y no tenemos nada –

días con bordes de cristal y el hedor imposible

del musgo del río – peor que mierda;

días tablero de ajedrez de movimientos y contra movimientos,

interés cansado, con tanto sentimiento en la derrota como

en la victoria; días lentos como mulas

cargados con la escoria y hoscos y cegados por el sol

subiendo por un camino donde un loco se sienta esperando entre

urracas azules y cucaracheros cazados y chupando cocaína

buenos días también de vino y gritos, peleas

en callejones, piernas gordas de mujeres esforzándose alrededor de

tus entrañas enterradas en gemidos,

las señales en plazas de toros como diamantes gritando

Madre Capri, violetas emergiendo de la tierra

diciéndote que olvides los ejércitos muertos y los amores

que te han robado.

días en que los niños dicen cosas divertidas y brillantes

como salvajes intentando enviarte un mensaje a través

de sus cuerpos mientras sus cuerpos todavía están

lo bastante vivos como para transmitir y sentir y correr arriba

y abajo sin cerraduras ni cheques ni

ideales ni posesiones ni

opiniones de cucaracha.

días en que puedes llorar todo el día en

una habitación verde con la puerta cerrada, días

en que puedes reírte del panadero

porque sus piernas son demasiado largas, días

de mirar los setos…


y nada, y nada, los días de

los jefes, hombres amarillos

con mal aliento y pies grandes, hombres

que parecen ranas, hienas, hombres que caminan

como si la melodía nunca hubiera sido inventada, hombres

que piensan que es inteligente contratar y despedir y

sacar beneficios, hombres con mujeres caras que poseen

algo así como 60 acres de terreno para perforar

u ostentarlo o para aislarlo

del incompetente, hombres que te matarían

porque están locos y lo justifican con

la ley, hombres que permanecen en pie ante

ventanas de 30 pies de ancho y no ven nada,

hombres con yates de lujo que pueden navegar alrededor

del mundo y aún así nunca salen de

los bolsillos de su camisa, hombres como caracoles, hombres como anguilas, hombres

como babosas, y ni siquiera tan buenos…

y nada, cogiendo tu último cheque

en un puerto, en una fábrica, en un hospital, en un

portaaviones, en unos salones recreativos, en

una barbería, en un trabajo que no querías

de todos modos.

impuesto sobre la renta, enfermedad, servilismo, brazos

rotos, cabezas rotas – todo el relleno

sale como de una almohada vieja.


tenemos todo y no tenemos nada.

algunos lo hacen lo bastante bien durante un rato y

luego se relajan. la fama les puede o el disgusto

o la edad o la falta de la dieta apropiada o tinta

alrededor de los ojos o hijos en la universidad

o coches nuevos o espaldas rotas esquiando

en Suiza o nuevos políticos o nuevas esposas

o simplemente el cambio natural y el declive –

el hombre que conociste ayer aguantando diez rondas o bebiendo durante tres días y

tres noches al lado de las montañas Sawtooth ahora

simplemente es algo bajo una sábana o una cruz

o una piedra o bajo un error sencillo,

o llevando una biblia o una bolsa de golf o un

portafolios: ¡Cómo se van, cómo se van! – todos

los que pensaste que nunca se irían.


días como éste. como tu día de hoy.

puede que con la lluvia en la ventana intentando

llegar a ti. ¿qué ves hoy?

¿qué? ¿dónde estás? los mejores

días son algunas veces el primero, a veces

el de en medio e incluso algunas veces el último.

las parcelas vacías no están mal, las iglesias de

Europa en las postales

no están mal. la gente en

los museos de cera congelada en su mejor esterilidad

no está mal, es horrible pero no está mal. el

cañón, piensa en el cañón, y la tostada para

el desayuno el café lo bastante caliente para que

sepas que tu lengua todavía está allí, tres

geranios fuera de una ventana, intentando ser

rojos e intentando ser rosas e intentando ser

geranios, no sorprende que a veces las mujeres

lloren, no sorprende que las mulas no quieran

subir la colina, ¿estás en una habitación de hotel

de Detroit buscando un cigarrillo? un buen

día más. un poco de eso. y mientras

las enfermeras salen del edificio al terminar

su turno, habiendo tenido suficiente, ocho enfermeras

con nombres diferentes y lugares diferentes

a donde ir – caminando sobre el césped, algunas de ellas

quieren chocolate y un periódico, algunas de ellas quieren

un baño caliente, algunas quieren un hombre, algunas

de ellas rara vez piensan nada en absoluto. suficiente

y no suficiente. arcos y peregrinos, naranjas

alcantarillas, helechos, anticuerpos, cajas de

pañuelos de papel.


en lo más decente a veces el sol

hay humo ligero emergiendo de las urnas

y el sonido enlatado de viejos aviones de guerra

y si entras y pasas el dedo

por la cornisa de la ventana encontrarás

suciedad, puede que incluso tierra.

y si te asomas y miras afuera

estará el día, y mientras tú

envejeces te quedarás mirando

te quedarás mirando

succionándote la lengua en un pequeño

ah ah no no puede ser


algunos lo hacen con naturalidad

algunos obscenamente

en todas partes.